LA CRÓNICA
Un clásico inolvidable bajo la lluvia
La noche del sábado 24 de agosto de 2025 quedará grabada en la memoria de los hinchas que llenaron el Estadio Metropolitano. Bajo una lluvia persistente, el esperado clásico entre Atlético del Sur y Real de la Costa ofreció noventa minutos de drama, emoción y gloria.
Desde el inicio, el ambiente se tornó eléctrico. Las barras no dejaron de cantar ni un segundo, a pesar de que las gotas empapaban banderas y camisetas. En el minuto 15, un error en la defensa del Real permitió que Juan “El Rayo” Cárdenas abriera el marcador con un disparo cruzado que hizo estallar a la tribuna local.
Pero la alegría duró poco. Apenas cinco minutos después, el delantero extranjero Lukas Meyer igualó el partido con una acrobática chilena que dejó sin reacción al portero. El gol fue tan espectacular que incluso los hinchas rivales aplaudieron.
El segundo tiempo se jugó con el corazón más que con las piernas. Los charcos en el césped hacían que la pelota se frenara en cada pase, pero eso no impidió que ambos equipos buscaran la victoria. En el minuto 89, cuando muchos ya pensaban en el empate, apareció el héroe inesperado: Diego Ramírez, un juvenil de 19 años, remató desde fuera del área y el balón se coló en el ángulo.
El estadio explotó. Los jugadores abrazaron al chico, que entre lágrimas dedicó el gol a su madre desde la tribuna. El árbitro pitó el final y Atlético del Sur celebró un triunfo que ya se cuenta como histórico.
En los pasillos del estadio, la gente repetía una frase: “Este clásico no se olvida jamás”.
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